Entrevista completa a Mourinho en Esquire UK (Segunda Parte)

jueves, 6 de marzo de 2014

Puedes leer la primera parte de la entrevista aquí


Texto: Tim Lewis  -  Traducción: Ángeles para MourinhoTv.com                           
Fotografía: Simon Emmett  -  Estilismo: David Lamb

La rehabilitación de John Terry, y en menor medida la de Lampard, ha sido una de las claves de la primera temporada de Mourinho tras su vuelta a Inglaterra. Los managers anteriores, empezando por André Villa-Boas o Rafa Benítez, habían intentado acabar con la dependencia del Chelsea en su vieja guardia.

Cuando Mourinho llegó enfocó el problema desde la dirección opuesta: si bien reconoce que el equipo necesita una reconstrucción, decidió poner a Terry y Lampard en el centro del proceso. Sin embargo, puso mucha presión sobre Mata: brillante, cortés, modesto, un modelo de profesional.

Esta estrategia parecía mostrar a Mourinho en un contrapunto. ¿El mundo piensa eso? ¡Idiotas! Ciertamente, sólo Mourinho podría haberse salido con la suya. Tal vez eligió hacerlo porque quería imponer su autoridad o porque acababa de llegar herido del Real Madrid. Pero ciertamente se ha comprometido a ello y los primeros signos son que el Chelsea está yendo en la dirección correcta.

"Terry y Lampard son muy, muy importantes", dice Mourinho. "Fue muy importante para mí recuperarlos."

Nos encontramos con Mourinho a finales de enero, poco antes del cierre del mercado de fichajes y el técnico pasó los primeros cinco minutos mostrando su teléfono móvil. "Ahora es el momento de vender jugadores, comprar jugadores, cederlos, todas estas cosas" finalmente, dice mirando hacia arriba. "Así que, incluso si no estoy en la oficina, estoy trabajando en el teléfono."

Es un impresionante despliegue multitarea: en las páginas de deportes del periódico de la mañana siguiente, la noticia principal es que el Manchester United está cerca de acordar los términos con el Chelsea por Mata, una transferencia que llegó a una cifra récord con 37.1 millones de libras.

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La toma estándar de Mourinho, aceptada por los fans y detractores, es que tuvo una anodina carrera como jugador. Nacido en Setúbal, al sur la refinada ciudad de Lisboa, su familia tenía profundas raíces en el mundo del fútbol: su padre Félix era portero, alguna vez internacional con la selección lusa; su tío Mario Ledo, quien era dueño de una fábrica de conservas de sardina, construyó el estadio de fútbol para el equipo local, Vitória de Setúbal. Mourinho fue defensa y en su adolescencia se unió al Rio Ave, un equipo de primera división que su padre entrenaba.

La creación del mítico, furioso y grandilocuente Mourinho nació en 1982, cuando con 19 años fue suplente contra el Sporting de Lisboa, el equipo que dominaba la liga de Portugal en ese momento.

Uno de los defensas del Rio Ave se lesionó, pero cuando Félix estaba a punto de llamar a su hijo, fue informado por el presidente del club de que si jugaba José, no sólo nunca volvería al Rio Ave otra vez, si no que Félix sería despedido como entrenador. Padre e hijo vieron a su equipo perder 7-1 desde la grada y Mourinho decidió que nunca soportaría tal humillación de nuevo. A partir de ahí, se fue a empresariales un sólo día y acabó en la universidad de ciencias del deporte que, finalmente, le abrió el camino hasta los entrenamientos de equipos de fútbol.

Mourinho discute algunos de los detalles específicos pero sobre todo la conclusión. "Si la gente piensa que porque yo no fui un gran jugador me sentía frustrado no lo estaba" dice. "No, en absoluto. Disfruté de mi fútbol incluso jugando en segunda o tercera división. Desde el principio sentí que era mucho más un entrenador que un jugador, así que cuando termine mis estudios académicos fue un salto natural ir en esa dirección. Hice con mi vida lo que siempre quise hacer."

Esta interpretación plantea un problema: ¿De dónde viene el impulso de Mourinho? ¿Para demostrar algo a su padre tal vez, o para enseñar el dedo corazón a cualquier persona que dudaba de su grandeza?




Para Mourinho, la explicación de su ascenso es bastante más monótona: él sólo trabajó muy duro. Primero José trabajaba con niños discapacitados, después se convirtió en entrenador de educación física y finalmente, en 1992, conectó con Bobby Robson, el nuevo entrenador del Sporting de Lisboa, y empezó a trabajar con él como traductor.

Robson aceptó trabajar en el Oporto y el Barcelona y ​​Mourinho se fue con él. Cuando Robson fue destituido del Barcelona, Mourinho se quedó y se hizo indispensable para su sucesor, el holandés Louis van Gaal. Durante todo ese tiempo, escribió en un diario al que llamó 'la Biblia', y refinó su "metodología".

Incluso desde que se ha convertido en un entrenador de éxito, rodeado de asistentes, la ética de trabajo de Mourinho se ha mantenido inquebrantable. En la autobiografía de Ibramovic, 'Yo soy Zlatan', hacia referencia a ello: "Trabaja el doble que el resto. Vive y respira fútbol 24/7. Nunca he conocido a un entrenador con ese tipo de conocimientos. Sabia todo, hasta el número que calzaba el tercer portero del equipo rival."

"No es una obsesión" corrige Mourinho. "Creo que los detalles son importantes: los detalles hacen mejores a los jugadores, los detalles hacen que el equipo sea mejor, los detalles ayudan a ganar. Por supuesto, hay algunos jugadores que por sí mismos pueden hacer que un equipo se vea mejor de lo que es. Pero, básicamente, el fútbol trata de los equipos y los equipos son mejores si se preocupan por los detalles. Por lo tanto, no es una obsesión, mi experiencia me dice que los detalles pueden marcar la diferencia".

Pero, como reconoce Mourinho, miles de entrenadores lo saben todo sobre el fútbol. Donde cree que puede haber la mayor diferencia es en la psicología de sus jugadores. A veces, las estrategias son del nivel más bajo, de la zanahoria y el garrote. Decir a Ibrahimovic en el descanso de un partido en el Inter que dé su premio a mejor jugador extranjero de la Serie A a su madre (alguien que realmente se lo merezca); o su insistencia en que un agotado Wesley Sniejder se tomara tres días de descanso en medio de la temporada para irse a una playa de Ibiza.

Uno de las situaciones más interesantes vino con Adrian Mutu, poco después de que Mourinho llegara al Chelsea por primera vez. Mutu fue un jugador poco común, pero con un temperamento cuestionable, comprado en la primera oleada de gastos de Abramovich.

Mourinho habló con Mutu y le dijo que se encontraba en una encrucijada: podía luchar y luchar y lograr algo especial en el Chelsea, como alternativa, ya que era rico, un rey en Rumanía, podía estar satisfecho con eso. "Pero cinco años después de dejar el fútbol nadie se acordará de ti" advirtió. "Sólo si haces cosas grandes, eso es lo que hace historia." No mucho tiempo después, Mutu dio positivo por cocaína y fue suspendido por siete meses. Su carrera entro en declive. Con el FC Petrolul Ploiesti consiguió un título de la liga rumana y la copa a su nombre.

Lo que queda claro, una vez que has leído decenas de testimonios de jugadores antiguos y actuales, es la sofisticación con la que Mourinho se acerca al aspecto mental del partido.

Tiene una gran habilidad para medir el estado de ánimo. Brendan Rodgers, el ahora entrenador del Liverpool describió que el estar trabajando bajo las ordenes de Mourinho durante tres años en el Chelsea fue como "estar en la Universidad de Harvard."

Algunos días antes de un partido Mourinho pateará la pizarra en el vestuario, mientras que antes de otros tendrá una calma sobrenatural. Cuando el Chelsea jugó contra el Manchester United en enero, su charla de grupo duró menos de 10 segundos: "Los grandes partidos son para los grandes jugadores. Si eres un buen jugador, sal y gana." Cosa que, por supuesto, hicieron: 3-1. Mourinho se encoge de hombros, "Simple. No hay nada más que decir".

Los cínicos podrían argumentar que las charlas de equipo son tonterías, de todos modos, podría no haber dicho nada cuando su rival era el Manchester United de David Moyes con Rooney y Van Persie sentados en las gradas. Pero lo que es indiscutible es que desde el regreso de Mourinho ningún equipo de la Premier ha recuperado más puntos desde la pérdida de posiciones que el Chelsea. O es muy afortunado o tácticamente está haciendo algo bien.

Los jugadores que han trabajado bajo las órdenes de Mourinho hablan de una atención constante, sus teléfonos recibían sin descanso consultas a través de mensajes de texto: ¿Cómo dormiste? ¿Estás comiendo bien? ¿Estas contento? Esta última pregunta se repetía una y otra vez.

Él es conocido por acercarse a las novias y esposas de sus chicos y decirles que tienen una sola misión: mantener a su hombre, a su jugador feliz. La destreza de Mourinho con los idiomas hace que le sea posible realizar esta petición de forma directa y personal.

"Es importante entender las cosas", dice Mourinho. "A veces un jugador tiene un nivel de rendimiento descendente y no entiende por qué. Él entrena así, no está lesionado, todo parece perfecto, pero él no está rindiendo. ¿Por qué? ¿Por qué? Debe haber una razón. Pero tienen que confiar en ti. No soy un policía, por lo que no persigo a mis jugadores fuera de las instalaciones del club. Incluso si mis clubs están dispuestos a hacerlo, yo no lo permito. Es su vida y su privacidad."

Durante sus tres años como técnico del Real Madrid, parecía decidido a acabar con el Barcelona, ​​posiblemente el mejor club de la historia, y con su cerebral entrenador, Pep Guardiola. Sobre todo la batalla se libró verbalmente, pero en 2011 se convirtió en físico cuando Mourinho le puso el dedo en el ojo al sucesor de Guardiola, Tito Vilanova durante una tangana después del partido. En la rueda de prensa posterior, Mourinho se refirió a la víctima como "pito" (pene en el argot español) pero más tarde se disculpó.

El enfrentamiento pareció hacer mella en Guardiola, quien se veía más desaliñado y más calvo. Finalmente anunció que se tomaría un año sabático. Reapareció en el Bayern Munich, algunos especularon que eligió ese destino en gran parte porque era improbable que Mourinho entrenara en Alemania.

Para Mourinho, el comportamiento fuera del campo le resulta exagerado. "En el fútbol, el único juego que conozco es el de 90 minutos", dice. "No importan los juegos, yo no trato de hacer eso. El período antes del partido puede ser importante para influir en las opiniones, caracteres, personalidades, sentimientos y, por supuesto , yo los uso para influir en mis jugadores, en los rivales, en los seguidores... Pero para mí, el único juego en el fútbol es el de 90 minutos".

¿Alguna vez permite que los enfrentamientos se conviertan en algo personal? "No, nunca he hecho eso", insiste. ¿Y con Pep Guardiola o con Arsène Wenger? "Prefiero jugar contra los mejores jugadores, los mejores equipos y los mejores entrenadores. Nunca es personal."

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Mourinho insiste en que rara vez ha sido más feliz que ahora. Él está de un ánimo excelente, sobre todo teniendo en cuenta que 24 horas antes estaba bajo el bisturí para en París reparar una antigua fractura de codo.




Llegó a la sesión de Esquire con su hija Matilde, de 17 años, quien tiene un incipiente interés por la fotografía, y la joven pasó todo el rato preguntando a Simon, el fotógrafo, cuánto le pagan en ese trabajo y qué programas puede necesitar para la edición. Es dulce.

Para la foto definitiva Mourinho está obligado a mantenerse de pie y, como la pelota va volando, él alarga su brazo izquierdo. Él teatralmente aúlla, pero realmente lo hace para entretener a su hija. Matilde se encuentra presente en nuestra entrevista, un poco aburrida. Pregunté a Mourinho si le podía hacer una pregunta a ella y él responde: "Por supuesto."

"En casa, ¿Veis mucho fútbol juntos?" Pregunto.

Matilde comienza a abrir la boca, pero Mourinho no puede detenerse. "¡No!" Entra riendo. "En nuestra casa, somos dos y dos. Madre e hija están aisladas del fútbol. A ellos les gusta que yo gane, ya que se preocupan por mi felicidad, pero no viven para el fútbol. Y el muchacho, José Mario Jr, es un joven de entre 13, 14, 15 años que está involucrado en este deporte también. Así que somos dos que viven por el fútbol y dos que son más inteligentes que los hombres de la casa."

Matilde regresa a su teléfono, para Twittear y estas cosas.

Mourinho disfruta claramente el fútbol en Inglaterra. La naturaleza bipartidista de la rivalidad entre el Madrid y el Barcelona comenzó a hacer mella incluso en él, así que es refrescante llegar a un país donde cuatro o cinco equipos están compitiendo de verdad por el titulo. Mourinho ha sufrido insultos de los seguidores de equipos rivales en la Premier League, pero él cree que no se trata de una hostilidad real. No como España, donde cuando lo llamaban hijo de puta, sabía que lo decían en serio.

Esto parece correcto. Cuando se pide opinión sobre Mourinho, la mayoría de aficionados ingleses dirán que lo odian, pero a menudo esas palabras se disuelven rápidamente y aceptan a regañadientes que lo respetan. Si fuera a entrenar a su club no le cerrarían la puerta. 

Mourinho admite que la Premier League es un lugar más aburrido sin Ferguson. "Lo echo de menos, lo echo de menos." En contra de lo que parecía la pareja siempre pudo tomarse un vino tinto después del partido o intercambiar botellas de vino caro.

Mourinho descubrió que tenían más en común que en contra, un cumplido que no puede hacer a muchas personas. "Sir Alex tiene setenta y algo, ¿no? Él acaba de terminar su carrera y en el primer año de retiro va al fútbol cada fin de semana. Jajajaja ¡Pensé que disfrutaría de otras cosas, pero está en el fútbol cada fin de semana!"

En estos días, Mourinho no se imagina estando unido a un club por tantos años como Ferguson. Actualmente se planea dejar el fútbol a los 65 años, después de una docena de años en 'su chelsea' dominando el fútbol mundial y luego dos años y con la selección portuguesa para disputar el mundial. Él ve el entrenar al combinado nacional como un síntoma de vejez, como el interés en la jardinería. "No es un trabajo que me gusta", dice exhalando con desdén. "Hay que esperar dos años para tener una competición! Hay muchos partidos fáciles, amistosos, partidos de clasificación. ¡El entrenamiento es de dos días al mes!"

Se rasca la cabeza, realmente no tiene sentido para él. "Yo no necesito escapar del fútbol. Sólo necesito un par de semanas en el verano para estar en algún lugar tranquilo, una playa. Eso está bien para mí."

Debe ser bueno ser Mourinho. Vivir sin dudas. Estar tan seguro de sí mismo que el éxito se convierte en indiscutible. Dormir ocho horas cada noche, mientras que sus rivales están dando vueltas en la cama, despertarse para encontrar pelo en su almohada. ¿Será su vuelta al Chelsea un éxito? ¿Es posible que su reaparición sólo puede agriar la memoria de lo que consiguió antes? ¿Alguna vez él ha pensado en esto?

"Cuando decido volver hay un cierto riesgo de que las cosas vayan mal, pero no tengo miedo. Confío en mí mismo, creo que puedo hacerlo de nuevo."

Y más que eso, parece decir ¿Qué es lo peor que puede pasar? "Yo no tengo miedo de perder mi trabajo y cuando no tienes miedo no sientes ninguna presión. Cuando no estás demasiado preocupado puedes expresarse de una manera diferente. Creo que te hace ser mejor."


Fuente: esquire.co.uk

4 comentarios :

  1. Mil gracias son pocas por el tiempo que dedicas a mantenernos informados. Felicidades por tu trabajo :)

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  2. Muchas gracias a todos por pasaros a comentar :)

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